La cabaña

Llega la noche a la cabaña

el paradigma de la duda

de quedarme en el fuego donde nazco

o salir obligada a la última tristeza

En la finca –un árbol–

En qué rama nos quitaron la esperanza

no existe nada bajo el cielo callado

solo las heridas midiendo el tiempo

lluvia de manos y ojos sin brillo

En el puerto –el olvido–

Ella piensa en lo que pudo retener del aire

con insomnio dibuja las horas del dolor

un golpe de mano

una mortal fatiga acostumbrada al infortunio

En la ventisca –un grito–

En qué momento dejamos de cuidarnos

fabricamos  trampas en el juego equivocado

sin armas fuimos a la guerra

para vivir presas en el sigilo de las fuentes

En la niebla –la palabra–

Ella siembra sobre rosas negras cementadas

en el exterminio de la dulce materia

en la armonía verde de la montaña

en el pasar del tiempo sin que nada cambie

En el río –el miedo–

En qué nevada quedaron sus fronteras

en qué deshielo la sonrisa de sus hijos

en qué cascada el devenir de los sueños

en qué mar desemboca el amor

Llega la noche a la cabaña

busco la esperanza en el color de la noche

el silencio de un libro en los ojos de una niña

la razón de estos versos.

Poema ganador del  XVI CONCURSO DE POESIA “LA MUJER” convocado por la ASOCIACION DE MUJERES “LUNA” DE FRIAS (Burgos)