Aquella noche no quiso ser Manuela_69 ni sumiso en braguitas ni nada de lo que fue en noches anteriores. Ni más puta que ninguna ni más recatada que nadie. Ni Amo serio ni Blanca_y_radiante…. Aquella noche quiso ser ella misma y en la cajita de texto,  Elija su nick, escribió: VBiciosa_51. No era un nombre totalmente sincero pero sí era Valeria, sí era moderadamente (o no tanto) viciosa –cuestión de matices- y a buen entendedor, que alguno queda, la B era de bisexual y sí, tenía 51 años.

Respondió un par de privados sin mayor interés. Se deshizo de un grosero por el simple método de no contestar por mucho que insistiera. Leyó unos cuantos avisos públicos de la sala Mazmorra, de Sumisas, algunos pocos de Mayores de 50… hasta que al borde del aburrimiento absoluto le entró un privado “¿te gustaría tener sexo con una mujer?” y venía firmado por “mujerbuscamujer”. “¡Ahí va! una lesbi” se dijo – equivocándose, luego lo supo-  y contestó “claro, sería un placer”

Hablaron. Se cayeron bien. Se entendieron. Tuvieron ambas las sospechas, cómo no, de que la persona de al otro lado de la pantalla no era quien decía ser. O sí. ¿Por qué no iba a ser que sí alguna vez?

Una palabra bien dicha, una respuesta acertada y decidieron otorgarse confianza. Se presentaron una a otra, intercambiaron nombres, localidades, descripciones físicas, someras biografías… si no fue un beso en el alma para ambas sí una brisa fresca en tarde de canícula. Quizá la ausencia de términos como créeme, siendo sincera y cosas así les impulsó a confiar. A creer.

Hablaron hasta bien tarde aquella primera noche y se citaron para la siguiente. Comparecieron puntuales. Hablaron de sus cosas, se rozaron los corazones y sí: con la potencia de la imaginación cruzaron un par de fronteras arribando ambas a raros cielos sólo al alcance de privilegiadas imaginaciones.

Unos días después habían logrado establecer una comunicación entre curiosa y excitante para ambas, por eso Dunia, aún con cierta timidez,  se atrevió:

—¿Puedo pedirte algo?

—Dime.

—¿Podrías cambiarte el nick?

—¿Y eso?

—Es que no me gusta mucho.

—¿Cuál te gustaría?

—No sé… algo más personal, algo para nosotras…

—Vale. Espera un momento, no te vayas.

Valeria abrió otra página en el mismo chat y en la casilla correspondiente escribió una nueva identificación:   Algo_para_nosotras. Un segundo después enviaba un saludo a su amiga con ese nuevo nick quien lo recibió entre alborozada y sorprendida y respondió con una ristra de emoticonos de sonrisas, guiños, corazones…. 

—¡¡¡Gracias, gracias, gracias!!!

—¡Ay, si todo fuera así de fácil!  –le dijo Valeria- Ahora te toca cambiar el tuyo.

Dunia argumentó que su imaginación no era mucha y pidió que lo eligiese la propia Valeria quien estuvo conforme pero “mañana te lo digo porque así sin pensar…” Quería algo original, sorprendente a poder ser y de repente se le encendió la lucecita aprovechando la ubicación física de Dunia.

—¡Estrella_del_Sur! ¿te gusta? –preguntó entonando las admiraciones

—¿me estás llamando borracha? 

—no, no no no no…… -respondió Valeria cayendo en la cuenta de que era una marca de cerveza- yo quería un nombre de estrella del cielo….y he metido la pata. Perdón,perdón,perdón… buscaré otro….

—¡Que no, tonta! ¡que me gusta ese! –dijo Dunia- me lo quedo. Espérate un momento, porfa.

Y se fue  a hacer la misma maniobra que momentos antes hiciera Valeria con lo que mujerbuscamujer y VBiciosa_51 cedieron sulugar  a  Estrella_del_Sur y Algo_para_nosotras; recientes amigas rebautizadas en un chat de contenido erótico.

Se despidieron después de celebrar sus nuevas identidades. 

—¿mañana a eso de las doce?

—Claro que sí. Besos.Besos.Besos.

Ambas mujeres se fueron a dormir sintiéndose extrañamente juntas aún con sus camas a más de mil kilómetros. Qué sé yo. A veces las cosas… puede que la necesidad de comunicarse, de decirle a alguien lo que quizás quieres decirte a ti…

Poco después de las doce, un nombre y un saludo destellaba en la pantalla de Valeria tras el identificativo “Estrella_del_Sur” al que respondió “Algo_para_nosotras”. Hablaron, se contaron cosas, se les estremeció el alma….

—Quiero contarte algo, Dunia

—Te escucho.

—Anoche, con lo de tu nombre, el nick, me quedé un tanto… no sé decirte cómo. Menos mal que te gustó.

—Claro que me gustó, que me gusta. Lo estoy usando y es sólo para ti.

—A ver, que no va por ahí. Me acosté dándole vueltas y como que me vino a la cabeza una publicidad que dice “Rubia, de buen cuerpo, espumosa…sabrosísima” así que me dije, o más bien exclamé: ¡¡ Dunia !!

—¿Espumosa?

—Bueno, llámalo espuma o…. llámalo néctar de hembra… 

A la memoria de ambas se asomó en ese momento la conversación, cálida (¿cálida, Sr. escritor?  Eso es prácticamente nada, escriba, por lo menos, tórrida) intensa, intimísima de la noche anterior, de cómo celebraron sus nuevos nombres.

—¡Mira que eres ocurrente!  -le reconoció Dunia admirada-

—Espera, que no he terminado de contarte…

—Ah!… dime.

—Esta mañana, al salir del trabajo, como muchos días, fui a tomar algo con los compis del curro. Esta vez me pedí una caña y al sentir en mis labios la espuma… ¿cómo te lo cuento?… rubia, de buen cuerpo, espumosa…. sabrosísima…. ¡¡ Dunia !!   y esta vez el estremecimiento fue como un relámpago entre mis piernas….

—¿Qué me dices? ¿te “puso” una cerveza?

—Una cerveza no. ¡Tú! Tú hecha espuma otra vez en mi boca, como anoche…

N. del A.

Gracias Valeria por contármelo. Ahí lo tienes puesto en palabras. 

(Otra enedelá: también podrías haberlo escrito tú, so vaga)