Entrevistas publicadas en el diario COMARCALCV el 1 de Mayo de 2020

Por Jimmy Entraigües – 1 mayo, 2020

La trágica pandemia que golpea al mundo ha puesto a los seres humanos ante una realidad tan nueva, y surgida tan de repente que da la sensación de leer al arranque de una novela de ficción científica o asistir a la proyección de las primeras secuencias de una película apocalíptica (da igual de serie B o superproducción). El confinamiento, junto a otras restricciones, ha sido una de las primeras medidas tomadas por los gobiernos para evitar la propagación del COVID-19. Así, ante una amenaza invisible, las ciudades de todo el planeta se convirtieron en silenciosas arterias de cemento y la población sometida a un duro aislamiento de orden sanitario. En España la cuarentena acumulará casi dos meses de severas condiciones de cercenamiento de libertades (laborales, de culto, de movimiento…) llevando a la población a imponer la seguridad muy por encima de derechos fundamentales. Uno de los sectores más castigados en términos económicos ha sido el de la cultura con teatros, salas de música, cines, museos y cientos de eventos relacionados al ámbito socio-cultural suspendidos, aplazados o  cancelados.  El impacto ha sido terrible y devastador. El mes de abril, donde del mundo de la literatura encuentra su más floreciente momento, aguanta su supervivencia bajo respiración asistida desde las videoconferencias y las ventas online. Para conocer cómo ven, cómo afrontan, como viven la realidad infectada (y bajo qué parámetros motivacionales los autores y autoras abordaran sus obras), nos hemos puesto en contacto con cinco voces representativas del panorama creativo de la letra impresa. Mercedes Fisteus Peláez, Chema Cardeña, Fernando García Calderón, Mercedes de Vega Javier Pellicer Moscardó responden a un cuestionario único desde las perspectivas de los géneros que desarrollan. Tanto desde la novela íntima y dramática pasando por el género fantástico y el texto teatral, cada uno ha expresado sus sensaciones y el peso de la huella que la pandemia deja en sus mentes creativas. Es de agradecer (y mucho) el tiempo ofrecido, la espontaneidad y sinceridad que cada uno de ellos y ellas ofrecieron para esta larga charla en tiempos de crisis y reclusión hogareña.

Mercedes de Vega.

Pregunta: Debido a esta situación y durante el proceso creativo, ¿se modificarán, en mayor o en menor medida, la personalidad de algunos personajes, cambiaran sus aspectos psicológicos, interrelaciones?

Chema Cardeña: Pues…, tienen varios hándicaps…, el primero es terrible y es el contacto físico. Eso es un problema. El otro, e intentando visualizar personajes, me preguntaba qué va a pasar, qué vamos a hacer y…, empecé a escribir una líneas, una situación y me di cuenta que, incluso en obras que ya estaban escritas, tenía que suspender el contacto físico. Y eso, que parece una tontería, no lo es y…, más en teatro. Se supone que lo que tú estás haciendo es imitar, un poco, lo que es la realidad y si un personaje tiene que agarrar o besar al otro eso ya es importante y…, estoy hablando de lo más visible. También hay un problema añadido y que he detectado. Mis dos últimas obras han ido por unos derroteros muy claros y…, no sé hasta qué punto el público se encuentra receptivo a estos temas. Me refiero a que la sociedad reacciona a lo más inmediato, a lo que está pasando en el momento, en el instante y…, ahora, de repente, les presentó obras que revisan la memoria, el pasado con una visión reflexiva y crítica y…, no sé si el público está por esa labor. También se me plantea otro reto como creador, lo que tú quieres contar, lo que tú crees que es necesario con una necesidad o con una complacencia cara al público. Como creador, esta situación creo que es como un estanco, un espacio de encierro mental en el que estás metido y que es difícil empezar varias escrituras y…, es complicado ya que te planteas qué tocar, qué no tocar y cómo tocarlo. Todo esto es un poco peligroso para la escritura porque ya estamos en el territorio de la autocensura, de la autoimposición y si te digo algo, sinceramente, yo me encuentro muy ‘agarrao’. Curiosamente estamos viviendo una situación de ciencia ficción que solo conocíamos de haberlas leído, visto en el cine…, y aplicando esta realidad como creador y como persona te das cuenta que aparece algo desde lo más profundo que es la de tu propia supervivencia y esto te lleva a plantearte temas y personajes que a lo mejor no te los platearías. Yo nunca me había planteado la individualidad como motor de creación pero ahora la situación parece ir hacía una frase muy vulgar ‘¡y de lo mío que hay!’ y esto te lleva a crear personajes que a mí, en lo personal, no me gustaría ya que no me gusta la introspección excesiva. Creo que este revolcón que estamos viviendo sirve para reinventarnos y volver a empezar. Me da miedo convertir mi literatura en algo pesimista, muy concreto o muy pequeño y tengo que intentar zafarme de esta loza y crear personajes que busquen en su pasado y en sus experiencias una nueva mirada.

Chema Cardeña.

Mercedes de Vega: Esta situación es de un encierro obligado y de un encierro obligado surgen grandes cosas a la hora de crear e inventar historias y personajes. Los escritores somos caníbales de la realidad y haremos lo mismo con este imperio en soledad de `puertas para adentro. En estas circunstancias la trama es mucho más grande que los personajes, la trama vincula la acción del personaje pero lo trasciende. Creo que el confinamiento puede ser motor de temas muy interesantes o de nuevos estilos o subgéneros. Esta distopía que estamos viviendo va a entrar también en nuestras historias y nos afectará en muchos sentidos, sin la menor duda. No sé cómo plantear, a priori, la historia, los personajes, las situaciones…, pero que me afectará seguro.

Fernando García Calderón: Sin duda esta situación nos ha tocado a todos y al escritor y al proceso de creación literaria también. Una tragedia de esta magnitud empequeñece al autor y la gran pregunta que aparece es: ¿qué queremos transmitir a través de la novela? Yo me planteo esta situación desde tres peldaños. El primero es entretener; el segundo, transmitir emoción y el tercer escalón, y ya entrando en el terrero de la vanidad, es el de lanzar un mensaje al mayor número de lectores. Si me planteo ahora escribir una novela bajo la realidad que vivimos, me preguntaría si lo que quiero escribir va a transmitir un sentimiento o qué emoción vivirá un personaje que se ve sometido a estas circunstancias. Creo que si nos plateamos un reto demasiado grande nos podemos bloquear. La sensación que tengo es dejar decantar nuestras sensaciones, nuestros miedos, nuestras fortalezas…, antes de ponernos a escribir sobre algo que tenga que ver con todo esto. Si hablamos de literatura de inmediatez, puede ofrecerte argumentos que tengan que ver con la situación tanto de forma tangencial como de forma más amplia pero…, creo que si queremos hacer literatura grande, con pozo, debemos dejar decantar muchas emociones. Sí pienso que va a influir en pero que…, debería influir después de madurar, después de reposar el proceso. Me interesa en los personajes la relación interpersonal de no disponer del sentido del tacto, por ejemplo, o el olfato. Luego también el espacio, me imagino situaciones de personajes sobre dónde quiero vivir, dónde me siento más protegido… Ahora nos sentimos más frágiles y vulnerables y esa es la literatura que puede abrir reflexiones y sentimientos interesantes.

Mercedes Fisteus.

Javier Pellicer Moscardó: Es muy posible que sí. Tengo el presentimiento que esta situación nos muestra un lado de la naturaleza humana que nos teníamos muy presente. Creo que esta realidad que vivimos hará que nuestros actos, nuestro comportamiento varíe respecto a lo que estábamos acostumbrados. Creo que esto puede hacer que los autores profundicemos mucho más la naturaleza humana. Puede que venga por ahí el amoldar la situación de personajes y sus características. Sí que los personajes verán reflejados lo que siente el autor, aspectos como la soledad, el miedo al otro, las relaciones entre amigos y allegados acabarán presentes en el comportamiento de los personajes. Todas estas sensaciones no las veíamos tan a menudo y de alguna forma se reflejarán. Viendo cómo se comporta la gente creo que tenemos más herramientas para explorar.

Mercedes Fisteus: Creo que la literatura que vaya a salir o…, las reflexiones que puedan surgir, más reales y más interesantes de todo esto, vendrán cuando pase el tema del confinamiento. Cuando lo hayamos reflexionado un poquito creo que veremos temas y personajes muy ricos. Creo, y es como lo veo yo, que tendrá una corriente más humanista. Vamos a enfocarnos más en los sentimientos, porque ya conocemos un abanico mayor, parece que a la generación de los milleniars no nos había pasado nada más allá de la crisis del 2008 pero ahora tenemos algo más que contar y creo que veremos reflejados sentimientos en lo que no habíamos reparado hasta ahora como la soledad, los nervios, la incertidumbre… Eran temas que se comentaban pero no los habíamos vivido de esta manera tan dura. Creo que va a verse reflejado el confinamiento pero también otros temas vinculados más a sensaciones internas, como más personales. Creo que los personajes que yo trabaje los voy a construir, inconscientemente, de otra manera. También creo que vamos a acabar ‘todos un poco tocados’ por la magnitud de esta circunstancia. Puede que ahora no me dé cuenta de todo lo que vivo pero estoy segura que cuando pase un poco de tiempo descubriré que lo he pasado peor de lo que imaginé. En el aspecto psicológico esta situación nos afectará a todos y quienes escribimos  vamos a reflejar, en menos o en mayor medida, estas sensaciones en los personajes. No sé si como tema principal o central pero seguro que habrá personajes que muestren los efectos que dejó la pandemia.

Javier Pellicer Moscardó.

P.: Se habla mucho de distanciamiento social, un eufemismo que invita a pensar que el ‘otro’ o los ‘otros’ son peligrosos, ¿veremos reflejadas en las obras el concepto de ‘distanciamiento social’?

J.P.M.: Creo que en el caso de la novela histórica esto no va a ser tan evidente. Al fin y al cabo intentamos reflejar una época y unas costumbres y no creo que lo que vivimos se pueda trasladar al pasado. No creo que las situaciones del presente se puedan trasladar al pasado. Los que nos dedicamos a la novela histórica tenemos que reflejar las costumbres de aquella época., de aquel momento. Sí creo que algunos hechos del pasado, parecidos a los actuales, pueden darnos una lectura de la actual situación y…, por eso creo que lo que ocurra ahora no va a afectar mucho a la creación en la novela histórica.

M. d. V.: Indiscutiblemente el distanciamiento social se verá reflejado en los próximos trabajos literarios. El personaje asocial, misántropo, introspectivo…, es el personaje favorito del escritor. Es un personaje solitario tiene mucho de escritor, tiene mucho de cueva y…, ese distanciamiento social también lo practicamos quienes escribimos y más de los que parece. El escritor siempre busca el interior, el yo y…, ese yo nos distancia de los demás. La escritura es un oficio tan solitario que el escritor ya lo lleva y toda esta realidad actual será un motor para nuevas historias. Aunque a muchos no nos gusta la palabra distanciamiento social ya que genera que el otro es un enemigo, estará presente en el día a día y, por supuesto, en la escritura. El otro va a venir a infectarme, de lo que sea, y eso da mucho juego para escribir. Ha dejado de ser una metáfora borgiana para ser una realidad que nos afecta y que nos provoca sentimientos encontrados.

Ch.C.: Inevitablemente va a pasar. Creo que si lo utilizara en mis textos es para criticarlo, para denostarlo y para machacarlo. Mira, cuando se empiezan a utilizar estos términos en los que se nos encierra, se nos separa, comienzo a preocuparme. ¿Qué significa distanciamiento social, qué coño significa? Nosotros somos latinos, personas que necesitan tocar al otro, sentir al otro y con dos cervezas besamos hasta las farolas y…, es absurdo imponer un concepto como el distanciamiento social. Va a costar mucho que en este país se pretenda separar a las personas y…, aquí entra lo hermoso de la literatura, hay que se románticos, hay que ser rebeldes, ¿hasta qué punto un virus nos va a privar de algo que sabemos que nos hace mal?, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a renunciar, o a sacrificar, nuestra pasión por compartir y vivir? Para mí ése sería el tema. No tanto reflejar el distanciamiento social sino mostrar quién sería capaz y por qué sería capaz de renunciar a la vida o vivir bajo un miedo constante. Yo creo que antes de la pandemia estuvimos sometidos al distanciamiento social por culpa de nuestras agendas, el trabajo excesivo, el stress…, y sin la posibilidad de quedar con nadie y ahora descubrimos la importancia de ver a nuestros seres queridos, amigos, compañeros… Precisamente todo esto es lo que hay que reflejar en la escritura, lo ha hecho Shakespeare, Ibsen, Brecht…, el compromiso de reflejar la realidad de su momento y profundizar en ella. Creo que no podemos abstraernos de ello y no volcarlo sobre el papel.

Fernando García Calderón.

M.F.: Yo creo que sí, que sí lo veremos en los próximos trabajos literarios. Yo he ido tomando notas de todo lo que está ocurriendo y ponía el término ‘distanciamiento social’ como uno de esos términos que había nacido y que yo, al menos, no había oído antes y sé qué significa. Creo que se notará en las tramas, aunque sea entre líneas, y para la gente ya está en su subconsciente y lo pondrá en práctica. Será un recurso que se utilice cuando se quieran contar algunas historias. De la misma manera que creo que se va a escribir sobre los sentimientos, los sufrimientos, sobre la soledad, la separación…, también creo que se va a escribir sobre el distanciamiento y sus consecuencias positivas. Tengo mucha curiosidad por ver qué pasa cuando tengamos la oportunidad de estar cerca de seres queridos, amigos, familiares y conocer las reacciones. Todos decimos ‘tengo ganas de tocarte’, ‘ganas de darte un abrazo’ y esas cosas pero…, habrás que ver cómo nos comportamos. Creo que también se ha difundido mucho el miedo y la desconfianza desde el minuto uno y tengo la sensación que eso nos va a costar mucho de eliminar y…, sí, de alguna manera reflejaremos todas esas situaciones.

F.G.C.: El término distanciamiento social resulta chocante. Creo que nos costará salir de esta situación y nos costará un poco adaptarnos y la distancia impregnará todos los comportamientos y las relaciones. Sin duda tendrá proyección sobre los aspectos creativos y seguro que la poesía y el cuento, tocarán y hablarán de ello. Si pienso en la novela, creo que se necesita un poco más de perspectiva pero que va  llegar, va a llegar, es muy seguro y que nos afectará, en mayor o menor medida, también. Lo que más me preocupa, a nivel social, es que todo esto pase y nos olvidemos de ello. Creo que si olvidamos caeremos en la trampa de volver a repetir. La novela es un territorio desde donde se puede trabajar y abordar este problema, no olvidar y tener una enseñanza de lo que nos ha pasado.

P.: ¿Cómo será el sexo, las relaciones íntimas entre personajes a tenor de las importantes medidas profilácticas que todos tomamos y que se mantendrán por bastante tiempo?, ¿cómo se verá expuesto en la literatura o la escena?

M.F.: Me hace gracia que saques el tema porque, precisamente, estaba pensando ayer en ello. Era una pregunta que no se me había ocurrido y sin embargo es muy obvia. Creo que ese sentimiento, cuando se empiecen nuevas historias, acabará imperando. Es tan potente y tan fuerte que dará mucho para escribir y se explotará en muchas historias. Creo, sin embargo, que habrá otra corriente y es la de estar solo en una relación. Ya me había esta reflexión, antes del confinamiento, y es que la gente nos sabe estar sola, pese a tener pareja no sabe gestionar su soledad o su manera de estar en soledad, el tener un espacio personal e íntimo. Conozco parejas que se han roto durante este tiempo o han tenido problemas por no saber compaginar los espacios de soledad, o de intimidad personal, debido a la presión de la pareja. Hay aspectos de las relaciones, de la pareja y de la convivencia que están cambiando y creo que eso también lo vamos a aprender de la situación que vivimos. Supongo que de alguna u otra forma mi literatura se verá influenciada por todas estas experiencias.

J.P.M.: Creo que tras un largo tiempo de confinamiento y soledad volverá el contacto físico. Somos gentes del sur y necesitamos el acercamiento. Somos latinos y lo tenemos mucho más marcado que el resto de sociedades de centro y del norte de Europa. Evidentemente en la novela se verá reflejado, sobre todo en géneros como el romántico o erótico. Incluso la ciencia ficción puede que toque el tema del acercamiento personal o sexual pero.., dentro de la novela histórica será algo muy puntual y dentro del marco de un contexto que afecte a los personajes.

F.G.C.: Cuando hablamos de sexo podemos hablar de distintos componentes de una misma cuestión. Me explico: yo, desde mis referencias literarias, cinematográficas…, tengo presente el amor pasional y un amor pasional es transgresor, es una amor sin miedo. Creo que ese amor se desarrolla en los mismos términos que se desarrollaba hace dos meses. El amor pasional no entiende de fronteras ni barreras y…, lo otro no me interesa demasiado ya que es fugaz, rápido y carnal (se ríe al realizar el comentario). Obviamente los cuerpos se necesitan y se buscan pero entiendo que el sexo es menor que la pasión que viven.

M. d. V.: Creo que el tema del sexo, en la literatura, puede tener tantas salidas como lectores y es tu propia perspectiva del sexo la que dará mayor o menor importancia al tema. Hay autores que tratan el tema del sexo de una forma muy pequeña en sus obras y otros que dan mayor chancha a las relaciones y…, ¿qué puede pasar a partir de ahora? Que esos autores que potencian el sexo en sus obras la eliminen completamente (la autora ríe)o que otros la amplifiquen (vuelve a reír). En mi caso particular, como escritora, el sexo tiene una presencia media ni mucho ni poco, y cómo la voy a abordar pues…, no lo sé, es una gran pregunta. No sé cómo el confinamiento va a modificar la pulsión sexual pero seguro que la modificará. Puede, incluso, que los personajes tengan o manifiesten una sexualidad más virtual. La comunicación digital abre todo un campo de posibilidades ahí y seguro que la literatura aprovecha esos recursos. Ahora contamos con nuevos materiales y los autores aprovecharemos estas herramientas para crear e inventar historias. Lo que no me cabe duda es que el sexo estará presente pero…, habrá que crear nuevas formas de expresarlo.

Ch.C.: Pues…, a mí me gusta utilizar mucho la comedia para esto. Perdón por lo que voy a decir pero…, creo que puede ser tremendamente divertido plantear escenas de ligue en estos tiempos. La vida es la mejor fuente para escribir teatro. Creo que la mejor forma es darle la vuelta y buscar la historia entre la complejidad que da la situación. Ahora bien, esto sería para algo puntual pero…, la gente no va a dejar de tener sexo, recuerdo la época del virus del VIH y hubo mucho miedo, pero mucho miedo y así y todo la gente se relacionaba y…, creo que hay que sacarle el lado bueno y puede ser apasionante. Sumar a la seducción, el ‘flierteo’, el morbo del peligro.., ya no se puede pedir más, ahí ya tienes una buena historia. Sí, creo que el teatro, la literatura y otras artes pondrán el tema sobre la mesa y no estoy exento de reflejar situaciones donde los personajes quieran tener sexo bajo una amenaza. Como vamos a vivir esta realidad durante largo tiempo, hasta que haya una vacuna o un medicamento que nos libere del virus, creo que las relaciones íntimas se adaptarán y ofrecerán mucho juego para la escritura.

P.: ¿Habrá nostalgia del ayer, de esa idea de volver a la normalidad y ese modo latino de expresarse, teniendo en cuenta que muchos hábitos y costumbres cambiaran en las relaciones próximas y sociales?

Ch.C.: Te aseguro que desde mío no. Y digo no y…, te voy a explicar por qué. Siempre he dicho que la nostalgia es lo más canalla que hay. La nostalgia es una mentira, es un opio absurdo, detesto lo de cualquier tiempo pasado fue mejor; si volviera a vivir lo que yo pienso que fue maravilloso descubriría que fue una mierda, que yo lo he idealizado con el paso del tiempo. Desde mmi punto de vista la nostalgia no me gusta. Es peligrosa, muy dañina y la nostalgia te puede llevar a un terreno que no me gusta que es la infelicidad, la insatisfacción, la frustración y sobre todo a quedarte en un lugar para siempre. Si utilizo la nostalgia es para criticarla. Mira, han pasado más de cuarenta días y ahora vivo aislado y no he visto a un ser humano en todo este tiempo. Bueno…, sí, a mi pareja, a mi perro y poco más. Echo de menos a  mi madre, a mis hermanos, a mis amigos, a la gente que quiero…, ¡claro que los echo de menos!, pero, me he dado cuenta que lo que vivía antes no era idílico, no tenía tiempo para nadie, no tenía tiempo para quedar con amigos, con ver a mi madre, y tiene cojones el tema que haya llegado un virus para hacerte reflexionar sobre todo esto. Emocionalmente no era tan maravilloso el ritmo de vida. Ahora me fijo en cosas que antes no me fijaba pero no veo necesaria la nostalgia y…, cuando miro para atrás miro para analizar y no para recrearme. Cuando escribo hago que los personajes recuerden su pasado con nostalgia pero al mismo tiempo descubren que el pasado fue una ilusión, un espejismo, que les pasa factura. En teatro los personajes no viven ni el pasado ni el futuro, viven el presente.

M. d. V.: Tengo la sensación que, por nuestra tradición judeocristiana, no va a cambiar nada. Algunos hábitos cambiarán, algunos comportamientos cambiarán pero, poco a poco, vamos a volver a nuestros orígenes. El contacto con los demás es nuestro alimento y creo que la nostalgia la estamos teniendo ahora. Creo que vamos a volver a nuestra cotidianidad pero sin nostalgia, vamos a volver sin añorar el pasado reciente. Vamos a volver a lo de antes pero con más experiencia y con algunos cambios. El cambio será lento y a largo plazo pero volveremos y sin nostalgia del tiempo que nos robó el virus.

F.G.C.: Creo que se va a notar mucho la diferencia generacional en los escritos que surjan. Creo que a las personas mayores les va a costar más adaptarse a la nueva realidad que nos toque vivir, la nostalgia ahí aflora quieras o no quieras. En situaciones traumáticas se tiende a pensar que todo tiempo pasado fue mejor y…, `por una lado aparecerá la nostalgia de lo perdido y por otro lado estará la nostalgia de la rutina, de lo cotidiano y de una sociedad, supuestamente, acomodada. Yo creo que debemos pensar en trabajar, construir, una sociedad mejor, que toma los elementos del pasado para crecer; una sociedad mejor es una sociedad más igualitaria, más culta, crítica, solidaria con los más débiles y…, a lo mejor mi comentario se podría resumir con la frase ‘seamos realistas y pidamos lo imposible’. La nostalgia nos va a llegar, sin duda, pero nuestra obligación, como escritores, es seguir hacia adelante.

J.P.M.: Hmmm…, creo que la nostalgia siempre ha estado presente. Es una sensación, una emoción, que siempre se ve en algún personaje. Creo que después de esta crisis se va a  potenciar todo el aspecto emotivo de la literatura. No creo que la nostalgia como tema pero sí como elemento influyente en parte de la historia. En el caso de la novela histórica hay muchos personajes que apelan al pasado y otros que miran por el futuro y ese desencuentro es muy interesante.

M.F.: Fíjate, creo que habrá más nostalgia. Tengo la sensación que somos más sentimentales. Creo que también nos hemos adaptado muy bien  a las circunstancias, sobre todo a circunstancias muy cambiantes, y aunque pese la nostalgia hay bastante esperanza para adaptarse a la nueva realidad que irrumpa. Sé que va a volver la manera de relacionarnos y de sentirnos próximos, habrá un espacio para la nostalgia pero con otras formas de expresión.  Creo que algunos autores lo sabrán explicar muy bien. Soy de las que piensan que podemos recordad con cariño y que aunque venga una etapa más difícil y compleja hay que agarrarla también. Habrá un sentimiento de recuerdo, habrá nostalgia pero con una nueva mirada.

P.: Hay un tema importante sobre el presente y el futuro, ¿surgirá en las historias la incertidumbre al presente más inmediato o…, habrá confianza por un futuro por descubrir

M. d. V.: No se me ocurre nada mejor que la imaginación. La incertidumbre se combate con ficción, con creación, con nuevas historias, es la mejor terapia. ¿Qué es lo que podemos hacer frente a la incertidumbre?, transformarla en literatura. Creo que los escritores tenemos un arma muy poderos para combatir la incertidumbre, el miedo, y es la creatividad. Para escapar de la tragedia y el espanto, los autores debemos poner historias y relatos. Esa es mi propuesta. Debemos ofrecer otras vidas, otras visiones y así ayudamos a vencer a la incertidumbre y al miedo sobre qué pasará mañana. Somos importantes en esa tarea y la literatura nos ofrece el punto de fuga necesario para sacudirnos la incertidumbre.

Ch.C.: Creo que hay una incertidumbre brutal y cuando hablo con la gente, especialmente por teléfono, lo único que respiro y recibo es incertidumbre. Es ser humano que hemos creado en los últimos tiempo necesita tener las cosas atadas, nos han enseñado, desde que nacemos, a que todo debe estar atado y…, cuando al ser humano le destruyes esa ‘paraeta’ se siente superindefenso. Es necesario sacarlo de su zona de confort, es lo que hay que hacer, pero es muy doloroso para la gente. Teatralmente es muy rico que los personajes se vean con ese miedo, que experimenten el vacío y la incertidumbre y…, ¡pero es que es existencialismo puro y duro!, ¿qué hacemos aquí, a dónde vamos, qué va a pasar, hacía dónde voy…! Lo que pasa es que no queremos pensar, se nos olvida hacer las grandes preguntas y una situación como esta nos retrotrae a esa historia, a la de sacarnos de nuestro supuesto bienestar y todo lo que ha traído el virus es el miedo y la incertidumbre al futuro inmediato. La gente se hará estás preguntas: ¿voy a poder vivir como vivía?, ¿voy a poder hacer las cosas que hacía?, ¿voy a perder lo que tenía?… Esa nueva aventura al mañana no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Insisto, teatralmente da mucho juego y es muy rico y creo que es uno de los temas que más va a pesar en la creación ya que vuelve a la esencia del ser humano y del teatro. Es Shakespeare y su ‘Rey Lear’, ‘Macbeth’, ‘Hamlet’…, todos dan un paso a lago desconocido, a matar por primera vez, a traicionar por primera vez, a vengarse por primera vez. Eso es el teatro, que en la vida va a ser todo muy jodido, seguro pero…, hay que seguir apostando por romper la conformidad y sacudirse el miedo.

M.F.: Creo que el tema está en el tiempo más cercano que en el lejano. La gente está nerviosa sobre qué pasará pero está convencida que algo pasará. La gente está nerviosa por su vida laboral, económica, social, familiar…, creo que en toda esta incertidumbre está presente el tiempo más cercano pero hay confianza en que todo acabará arreglándose.  Que a lo mejor tenemos que pasar diez años de una manera que nos esperábamos pues…, se pasará y pese a todo somos positivos. De alguna forma la literatura reflejará todo este tiempo de incertidumbres, de inestabilidad. Es uno de los temas más presente en la literatura, habrá que ver cómo lo abordamos y bajo qué historias presentamos este momento, que puede ser largo, en los personajes y en las tramas. Creo que hay confianza en el futuro inmediato, al menos soy optimista en ese punto.

J.P.M.: Eso dependerá un poco de cada autor. Habrá autores más pesimistas y otros más optimistas. Creo que habrá autores que sacarán conclusiones de todo cuanto hemos aprendido, para bien o para mal, para volcarlo en sus trabajos. Esto nos ha afectado a todos mucho y vamos a vomitar esta experiencia de una forma u otra. ¿Confianza en el futuro inmediato? Sí, creo que habrá confianza pero…, debemos hacer una lectura de lo que hemos ganado y de lo que hemos perdido. En novela histórica ese territorio es bueno para sacar conclusiones o reflexiones. Repito, creo que cada autor se manejará desde una visión más optimista o más pesimista.

F.G.C.: Sí, lo que estamos viviendo con la globalización es también un cierre de fronteras, en todos los sentidos, y la gestión de nuestros mandatarios es decisiva a la hora de ver cómo nos vamos a comportar justo después del confinamiento. Si tú gestionas la situación como lo ha hecho Nueva Zelanda estoy seguro que esas personas van a salir con un enorme grado de confianza. Desgraciadamente tengo que decir que no ocurre lo mismo en mi país.  Creo que eso va a generar desconfianza e incertidumbre  en la población, una sociedad que se comporta con miedo es una sociedad que difícilmente saldrá a delante. El concepto de poder debería dar paso a otros conceptos más interesantes en situaciones de crisis, como la que estamos viviendo, para crear y generar confianza en el futuro inmediato.