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En este cuento el autor argentino Jorge Francisco Isidoro Luis Borges, más conocido como Jorge Luis Borges, cuenta las cosas que le van pasando luego de la muerte de su amada Beatriz Viterbo. En la cual, él mismo se propone visitar la casa familiar en cada aniversario de su muerte. En estas visitas entabla una relación con el primo hermano de Beatriz, donde su nombre era Carlos Argentino Daneri.

Cada visita que realizaba Borges a aquella casa hacía que la relación se haga más profunda y confiada para Carlos, en el cual en una de las ocasiones, éste le explica a Luis Borges que comenzó a escribir poemas, además, para poder conseguir que Borges se comunique con algún escritor para que realice el prologo de los poemas escritos por Daneri, pero para Borges estos poemas son malos, confusos y desordenados, pero igualmente éste ultimo le hace creer a Daneri que va hablar con el escritor.

Pasados algunos meses, Luis Borges recibe una llamada de Carlos Daneri diciendo que la casa va a ser demolida, pero Borges no entendía porque tanto escándalo si podía mudarse tranquilamente sin ningún problema, pero Daneri le explica que no va a poder terminar de escribir sus poemas porque allí estaba el Aleph. Atónito Borges y no entendiendo de que se trataba, se lo pregunta y Daneri le dice que en el Aleph se podía ver el todo, el universo completo y que sin el Aleph el no podía seguir escribiendo.

A todo esto, Borges creía que Daneri estaba loco, pero se equivoca en el momento que ve en el decimonoveno escalón de la escalera del sótano al Aleph en solo una circunferencia de un par de centímetros y donde se podía ver todo. Al ver el Aleph se podía ver todo el infinito, una vez visto éste ya nada tendría sentido porque lo ha visto todo del todo y solamente con el olvido el hombre podría seguir.

Daneri lo observa a Luis Borges para ver como reaccionaba éste, pero él solo se mantiene en silencio, pero luego de un rato le dice Luis a Carlos Daneri que se vaya al campo para poder despejar su mente y cure sus pensamientos “malos”.

Luego de esto Borges analiza lo que observo. Haciendo conjeturas y tratando de conceptualizar lo visto y se pregunta si realmente ¿Existe una separación entre la ficción y la realidad?, ¿Existen otros Aleph en el universo?, ¿De dónde Carlos habrá sacado ese nombre?

El Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo. Esta letra sale del espíritu de todas las letras y de toda el habla humana. Por ende, esta fue la primera letra oída en la revelación de Dios, se supone que expresa su voluntad y el universo contenido.

Además, en el momento en el cual Borges mezcla la ficción con lo veraz, hace que nos pongamos a pensar en una cita real por una irreal, es decir, en cambio de que nosotros pensemos en la mentira, en la ficción, vemos que lo que leemos le incorporamos una cuota de verdad.

Con esto podemos decir que Luis Borges hace filosofía sin entrar al canon de la misma porque hace que nos cuestionemos sobre nosotros mismos y, además, a partir de ese cuestionamiento, cuestionar sobre la duda o cuestionamiento antes planteado.

¿Qué podemos hacer nosotros en el momento de ver el Aleph? La única cosa que podemos hacer es olvidar, ya que la libertad viene del olvido, es decir, ya que luego de verlo nada tiene sentido porque encontraste el sentido ultimo lo único que podemos hacer es olvidarlo.

Pero que pasa si nos preguntamos ¿Qué podemos hacer con todo esto? Y es ahí donde lo único que podemos hacer es escribir, hacer literatura, expresarlo. Es ahí cuando nos volvemos un evangelizador ¿Por qué? Porque simplemente tenemos que preguntarnos esto ¿Qué hacemos si vemos todo? ¿Nos lo guardamos? Creo, fervientemente, que no, ya que el hombre necesita contar, necesita hablar, expresarse. Tal vez eso es la literatura, una actividad salvífica, es una necesidad de ir escribiendo un relato sobre el sentido.