Feliz 2019

Hoy Carlos Paloma Grandón nos dice…

Fragmento de la Carta Larga para Alexis Rose, año 2002

—Revisando una caja de recuerdos, en la que guardo cartas, mapas, postales, fotos, certificados, diplomas, registros que me entregó mi papá, tarjetas y cuanto escrito hice o recibí desde que tengo recuerdo y necesidad de atesorarlos, me encontré una carta que escribí el año 2002 a mi amigo Alexis Rose que para ese entonces había partido con sus padres a vivir a Canadá y que titulé “La famosa carta larga, una historia corta de muchos personajes”.

Hoy reeditada, comparto con Uds. un fragmento que me transportó a más de 17 años en el tiempo.

Parte I

Hola Alexis, después de una semana cargada de mucho trabajo y presiones llego a mi departamento, me aseo, como algo, escucho música, prendo velas, toco el piano y te escribo esta carta con especial dedicación.

Me duele ene (mucho) la espalda y es pura tensión acumulada. Porque todo lo que he hecho en el día lo he hecho tensa. Es que ando pila: súper acelerada. Y lo peor de todo, me gusta andar así, como cuando íbamos a bailar a la Foxy y me poseía el espíritu histriónico.

Desde que empecé con mi curso de “Tarot Iniciático” no salgo los viernes de carrete y ha sido tan bueno. Imagínate, me levanto temprano los sábados, camino por las calles de Valparaíso y luego del tránsito por Av. España, por las calles de Viña. Con poca gente alrededor, el sol radiante, con esa tranquilidad de la mañana de día sábado, familiar, templado, rico.

Después en plena calle Valparaíso (en Viña del Mar), en la galería que está al lado del MacDonald (que ya no existe) está la entrada a un edificio de esos que el marcador del ascensor parece un reloj extraño o una brújula. En el departamento B05, me espera el maestro. El departamento está decorado antiguo, todos los muebles son de madera fina y con estilo. Es oscuro y a la vez claro.  Toco el timbre, el maestro me abre, me saluda y me indica el camino por un pasillo oscuro, sin ventanas que conduce a una sala (living comedor) de tamaño mediano y con una ventana al fondo que da a la calle Valparaíso.

La clase se hace en el comedor en una mesa redonda cubierta por una carpeta acolchada de color beige, sin diseño. Yo siempre me siento mirando hacia el este para consultar al Tarot.

El maestro es un licenciado en Arte de la Universidad Católica de Santiago, se llama… me quedé pegada contemplando mi aspecto en el reflejo de la ventana y me gusta…volviendo a lo que estábamos, el maestro se llama Armando debe tener como 50 años o más. Es gordo pero no obeso, de estatura mediana, de cabello oscuro y algo pelado. Bastante afeminado. Me retracto más bien fino.

Tiene historia el viejo. Fue hippie, vivió en los Estados Unidos, en Europa y ha hecho clases de Tarot y otros temas cabalísticos en varios países.  También me ha contado que vivió mucho tiempo de su juventud en Santiago en el barrio Lastarria, que me encanta, y en Ismael Valdés y que fue uno de los impulsores de la construcción de la plaza Mulato Gil. Es más, su antiguo taller en esa plaza ahora es el taller de Enrique Lafourcade, que por como lo nombra es su amigo o es de su época.

Después de hablar dos horas de Tarot, de números, de interpretación, de su vida, de la mía, de Valparaíso, de Santiago, etc., salgo a la calle Valparaíso. Son la 1 de la tarde, el sol pega fuerte sobre la cabeza, todo es claridad, todo es limpieza. Como no he tomado desayuno, me voy al Bogarin y me tomo un vitamina Zanahoria-Naranja y me como un sandwich de miga: ave-pimentón. Tradición porteña hoy en Viña exquisita, sana e imperdible. Después camino hasta donde me den ganas o simplemente tomo la micro y me voy al triste Valparaíso.

Si triste, por que Viña me parece tan lleno de vida y luz que cuando entro a Valparaíso por la Avda. Argentina, la micro dobla en Pedro Montt y veo el Teatro Municipal de Valparaíso, todo ese trayecto me parece tan pero tan oscuro, que pareciese que estuviera por siempre nublado. Siento que la luz de Valparaíso comienza a alumbrar recien en los alrededores de la Plaza Victoria.

Es viernes, son las 23.30 y me voy a dormir. Sigo mañana. Un beso.

A propósito de Tarot. Contigo siempre fui bien asertiva!! ¿Cierto?

Quizás esta carta no me quedó muy buena, por que mi redacción es buena para mí  mientras me desahogo. Pero cuando se lee: ¡¿Quizás que se lee?! o peor aún, ¡¿Quizás que   se entiende?! Pero ahí esta lo que te sobra: imaginación.

 

Parte II

Han pasado muchas historias en mi vida y los sentimientos han sido el banquete para mi corazón.

En febrero partimos a la Serena con Álvaro, Adolfo y la Paty y mi predisposición estaba tan buena que en esos días fui realmente feliz. Dentro de tanta predisposición también hubo algo de egoísmo que también es parte de la felicidad. Ese egoísmo que se traduce en “que lata que no quieras, pero no me interesa“.

Recorrimos, La Herradura de Coquimbo, La Serena, Playa Temblador (nudista), Punta de Choros (avistamientos de toninas – delfin chileno), Isla Damas, Valle del Elqui: Vicuña. Pisco Elqui, Pueblito Artesanal de horcón, Tongoy (en busca del ostión perfecto) y finalmente Olmué.

En uno de esos trayectos quedamos en pane con el auto, íbamos Alvaro, Paty y yo solamente, y estábamos tan adentrados en el Valle que tuvimos que acampar unas noches a orilla de rio en el Pueblito Artesanal de Horcón —hoy no existe esa posibilida a orilla del camino, está todo cercado, no recuerdo como un lugareño pseudomecánico llegó a asistirnos y después de chupetear con saliva los bornes de la batería decidió que lo mejor era llevar el auto a Vicuña. Y una mañana muy temprano, se llevó mi Fiat Palio azul marino (TE9792, de la primera tirada que salió a la venta en Chile) y lo subió sobre un camión re-viejo – del año de la cocoa- en el que nos trasladó con todo hasta un taller de verdad en Vicuña, en donde finalmente me repararon el auto.

El camino hacia Vicuña fue muy divertido, los tres con el chofer en la parte delantera del camión moviéndonos a puros saltos y el señor gritando a cada transeunte un saludo local tipo “weeeeeeei” o “awaaaaaaaaaaai” que nos provocaba muchas carcajadas.

Y aun así, con esa y otras anécdotas que fueron desfavorables o a veces divertidas, siempre supe que todo saldría bien y por lo tanto, ¡todo salió a la perfección!

De regreso a Valparaíso, solo veníamos la Paty y yo y tuve la gran oportunidad de conocer a aún mejor a esta mujer y de confirmar que mi admiración por ella no estaba equivocada. La Paty vive intensamente cada uno de los roles que debe jugar en esta vida: “La Mujer Loca”, “La Madre Abnegada”, “La Salvaje”, “La Nuera Perfecta”, “La Tía” y “La Amiga”.

La primer parada que hicimos fue en Tongoy, en busca del Ostión perfecto para comerlo crudo con limón, el que se escogía de una pileta llena de ostiones vivos. —Ahora pienso que es maltrato animal. Luego ya avanzado el camino, desvié la ruta hacia Olmué y ahí nos encontramos con el Gero, amigo de la Paty. Iba en bicicleta en la misma dirección que nosotras. Detuve el auto, platicamos un rato y nos invitó a su taller, dejó la bicicleta entre los matorrales, con esa espontaneidad, libertad y confianza que no conocía hasta ese momento, se subió al auto, me dio indicaciones de como llegar, me di la vuelta y partimos. El trabaja en fierro, en el taller nos mostró unas fotos de sus trabajos y nos regaló a cada una un puñado de hojas de Marihuana, que a mí me duraron hasta hace dos semanas atrás.

Ya oscurecía en Olmué y retomamos el destino original, dejamos al Gero donde lo encontramos y dejé a la Paty en la puerta de su casa. Ella decía que después de ese viaje su vida iba a cambiar.

A esas alturas estaba tan cansada de manejar, que pasé a comprar unas frutas para recuperar azúcar. Me dolía la cabeza y la espalda. En un instante pensé que todas esas molestias las sentía por que me acercaba a Valparaíso cargado de puras malas ondas…

—Creo que en el año 2002  ya intuia que no viviría por y para siempre en el puerto de mi amor.

 

Texto publicado en: https://palomagrandon.com/2019/12/11/fragmento-de-la-carta-para-alexis-rose-ano-2002/

 

Con ella hemos reunido a todos los escritores que colaboran con MasticadoresdeLetras y les hemos pedido que escriban una carta al nuevo año. En los próximos días irán apareciendo muchas de ellas. Saludos a todos y gracias por participar y apoyar los proyectos de nuestra comunidad.

J re crivello – Mel Gómez – Pablo Cruz Corona – Diana González – Esteban Suarez – Claudio Nigro – Felicitas Rebaque – Jorge Aldegunde Consejo Editorial de Fleming

Williams Nuñez – Antonio Caro Escobar – Pablo Cruz Corona – Diana Gonzalez – Jorge Aldegunde – j re crivello – Octavi Franch Editores de MasticadoresdeLetras