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A veces la escritura es fantasía, o ficción en la mayor parte de las veces nos cura el alma – j re crivello

Ese día, como cada jornada, de los últimos días nos despertamos juntos, pero con la distancia suficiente para no permitir sentir el olor de la piel de ambos.

Ella, estaba ahí aquella mañana, rara, su mirada se ocultaba detrás de aquella taza humeante; con modales alegres; sospechosamente alegre a decir por su comportamiento de los últimos días; pude intuir que no había verdad o que su silencio en la cena anterior en la cual estuvo presente Bryan presagiaban resultados que en los días posteriores se verían plasmados.

Pero lo dejé pasar, como muchas veces lo hice.

Al subir al auto una revista abandonada comprada la tarde anterior mostraba la imagen del emprendedor del año, era el, quien infinidad de veces mostro su virilidad virtual en base al oro y plata que rodeaba su cuello y muñeca, y también engordaba su billetera.

Bryan de bigotito alargado, cara de color cetrina y peinado de peluquería al estilo Roberto Carlos me recordó mi gran desencanto, mi autoestima destrozada y los problemas por los que pasaba.

Un triunfador contra un perdedor seria aquella primera impresión; la que me acompañaría los días siguientes, tal vez meses o años, da lo mismo.

Tiempo después en una reunión imprevista se acordó mi traslado a la tierra prometida, que estaba tan distante y aislada que daba suficiente amparo a una cínica situación que ya a voces estaba en marcha.

Los días fueron pasando y ella con viajes esporádicos a mi cerco de silencio (la tierra prometida); mostraba cada vez mas distancia y frialdad, pero con llamativa aproximación hacia Bryan, digamos con desmedida admiración.
Un lunes, por aquellos días, me despierto con un e mail donde se anunciaba que Ella era merecedora de una participación societaria importante de la empresa donde ambos trabajábamos; me habian quitado de un plumazo la parte miserable que poseía.
Sentía que cada día que pasaba me cortaban la piel por capas con un filoso estilete.

En su afán desmedido de poder, Ella, comenzó su derrotero bancario para vaciar cuentas propias, generando deudas ficticias, imposibles de pagar.

Así fue como el Viril Bryan entro en acción para completar tan siniestra obra, otorgando dinero a su cómplice, para comprar sus deudas y placeres, que yo hacia tiempo ya no merecía.

El tiempo fue socavando mi ser, y llenándolo de humillación y dolor.

Había tocado fondo y lamido el barro de la vergüenza.

 

Una noche cualquiera, sentado en la sala, aguarde su llegada a casa, con el alma ahuecada y el corazón detenido.

-(Ella), hola

-(yo) Hola ¿Cómo ha sido tu día?

-(Ella) mucho trabajo y reuniones – mientras rápidamente se quitaba la ropa para que no percibiera que tipo de ropa interior llevaba (a decir verdad últimamente hacia esto)

-(yo) Ah… ¿y qué tipo de reunión?, en la oficina me dijeron que no estabas…
Un silencio que pesaba en el aire, pronto se hizo presente; no hubo respuestas ni precisiones; preferí como siempre la negación, antes que enfrentar la dolorosa verdad de reconocer que había nacido un entramado perverso.

Para esos días volví a la tierra prometida (distante a 1200 km de mi ciudad natal) y comencé a recorrer un doloroso camino de reconstrucción de hechos, y quizás con algún toque de masoquismo como para justificar que merecía esta condena.

Mi autoestima era mi pesar mas grande y autor intelectual del silencio cómplice que, de alguna manera daba el aval para que todo siguiera su camino de consolidación.

Lo que no imaginaba, o si, que junto a esta nueva etapa de mi interior devastado, estaba naciendo una nueva sensación, un sentir anestesiado de poco valor por la vida misma, un sentimiento que, en términos literales se parece al egoísmo natural.
Fue así que, contrate un investigador privado para poder validar a distancia lo que mi interior intuía. Me tome el trabajo de anotar cada día, cada hora, cada momento y cada hecho en un cuaderno, lo que decía, hacia, o vestía; desde su ropa interior, hasta su todo!.

Ese morboso y obsesivo accionar, solo me llevo a pararme en el borde del abismo.

Tan solo esperaba una mano benefactora para empujarme al vacío.

Ese momento no tardo en llegar, y sentí placer ¡no lo niego!, sentí la paz que necesitaba; era la anestesia mortal mas deseada.
Fotos, descripciones, detalles, personas, cuentas vacías, deudas; hasta la foto del estimado Bryan con su opulento carro ultimo modelo, y Ella subiendo, e ingresando a un  pomposo Palacio del Amor.

Estando en mi tierra natal para pasar unas fiestas de navidad y fin de año, decidí una hora antes que el reloj diera por terminado un fatídico 2012, sentarme frente a ella con La Biblia del Dolor.  La recuerdo como si fueran hoy! Cada hoja era como un puñal entrando suavemente al cuerpo. Era el trio perfecto “Mentira – Verdad Dolorosa – Humillación”

—¡Que tenés para decirme!

—¡No sé de qué me hablas!—su mirada ya no tenia dudas, tampoco sorpresa, sino odio, frio y soberbio – instauro la defensa de siempre.

— Lo que aquí te muestro, ¡acá esta la verdad!  —Conteste. ¡Cinco años de verdad! Insistí. Tus cómplices, tus amantes, tu triste vida —aunque la mía era como un verdadero basural a cielo abierto.

Ella tan solo observo a la carpeta, elevo su mirada, dura y distante; se levanto de la mesa y se dirigió al cuarto; donde ya hacia tiempo que nadie vivía; sentía; nadie ya amaba

Faltaban solo unos minutos para que toquen las 12 de la noche y al son del reloj festejos, estruendos, destape la mejor Champagne, dispuse una mesa con mantel rojo, una copa de cristal, 2 velas; la Biblia del Dolor.